martes, 21 de agosto de 2012

MI ANGEL LLAMADA LUPITA


 EL VALOR MAS GRANDE QUE TIENE ES TENER A   “MI HIJA
” Mi nombre es Guadalupe Requena Cahuana soy de Huancavelica Peru , mi hija se llama Guadalupe Esther Hernandez Requena  y tiene 4 años de edad. Lupita nació el 07 de enero de 2008  fue diagnosticada con Síndrome de Down Trisonomia 21 . Nunca me imagine que sería madre de una niña especial, cuando me dieron la noticia me invadió el temor, confusión, desolación, desesperación, tristeza y dolor. Ahora entiendo que fue mi ignorancia la que me hizo sentirme de esa manera. Nunca antes me había informado acerca del Síndrome de Down, pues como la mayoría de las personas pensé que esas situaciones eran ajenas a mi vida. No podía pensar, ni reaccionar al ver a mi bebé, solo me limitaba a ver el Síndrome de Down, fue terrible mi actitud, no hubo rechazo pero tampoco aceptación. Me sentía desconectada de mi hija. Caí en depresión y no pude ni siquiera amamantarla, solo quería dormir y encerrarme con ella en mi cuarto. Eso si me despertaba cada 3 horas a darle el biberón, casi no podía dormir porque la revisaba a cada momento para ver que no le pasara nada, me invadía un miedo, ya que me enfrentaba a una situación desconocida. Empecé a ser muy exagerada en sus cuidados, no quería que se enfermara y no le daba cualquier cosa de comer. Así fue pasando el tiempo y con ello me fui informando en internet acerca del síndrome de Down y contactando personas con hijos con la condición de mi hija.Mientras sucedía todo esto deje por un momento de pensar en la Condición de mi hija y comencé a observarla, veía su carita, sus manitas, sus ojitos y el movimiento que hacía de patalear y pensé “que linda nena, si me mira y sonríe! y en ese momento fue cuando me di cuenta que la situación no era como yo tontamente lo pensaba. El apoyo de mi esposo y mi familia me ayudo a entender que era una persona que sentía y que tenía su propia esencia, que tenía el valor más grande de mi vida el ser “mi hija”. Así fue pasando el tiempo hasta el día de hoy, ya no siento temor del que dirán, aunque no puedo evitar el enojarme cuando alguna persona la mira como si fuera algo extraño. Aprendi a aceptar que mi hija tiene Síndrome de Down y no me da pena decirlo!! La amo tal cual, como cualquier madre lo hace con sus hijos, solo me enfoco en cómo es ella y como tiene sus avances, no me preocupa en lo mas mínimo que no vaya en su desarrollo al ritmo de otros niños. Para mí la vida no es una competencia, respeto como mi hija va a su paso y aprende a su ritmo, solo quiero que sea Feliz, que se encuentre bien de Salud y que haga y viva su vida a su manera sin temor ni miedo y que nunca se avergüenza de su condición. Para mi todos los niños especiales son Adorables y les envidio esa forma de ser siempre libres en sus acciones, demuestran lo que quieren en el momento que quieren y como quieren y nunca les preocupa el que dirán,eso para mí es fantástico!!! Se atreven a saludar a aquel que a veces los mira como si fueran algo extraño, eso para mí si es valor como ser humano!!!.Mis temores son que a mi hija le preocupe a una cierta edad que es lo que piensan algunas personas del síndrome deDown y que le tome importancia a la discriminación, nunca la quiero ver sufrir, pero el mayor de mis temores es que algún día pueda perderla. , la veo tan pequeñita no quiero que sufra que nada malo le pase, lloro mucho al pensar que la pueda perder, a veces trato deno pensar en eso , pero también me canso de no expresar y liberar mis miedos, ahora ya me doy el derecho de llorar y dejar de pensar que es normal en ellos, porque aunque ciertos problemas de salud sean parte del Síndrome de Down no deja de ser mi hija y de dolerme.Necesito tener mucha fe que todo estará bien para que los temores no me invadan y me impidan disfrutar al máximo a mi pequeñita. Lo ideal es que mi hija aprenda divirtiéndose, dejarla ser, que sea muy feliz, que siempre se sienta con libertad.“Te pido perdón mi niña por no haberte recibido desde el momento de tu nacimiento como lo merecías, solo espero entiendas que mi ignorancia me rebasó pero que gracias a tu amor desperté a la realidad para valorarte y amarte . Gracias Lupita  por existir y por haberme elegido como tu mamá.